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Es el mayor atractivo artístico del país.
Diseñado por el mismo arquitecto que la Centraal Station.
Inaugurado en 1885. Nació de la mano de Luis Bonaparte, hermano
de Napoleón.
Tiene una de las mejores colecciones sobre arte y objetos holandeses.
En el piso superior se encuentra lo más destacado del museo,
un lugar conocido como Galeria de Honor, donde encontrara sin tener
que buscar, las obras más importantes. 
De Rembrandt
"La ronda de noche”
“Los sindicos de los pañeros”
“La lechera”
“Negación de San Pedro”
“La novia judía”
De Johanes Vermeer.
“Mujer leyendo una carta”
Encontraras otras obras de artistas que pertenecen a la escuela
de Rembrandt. Rembrandt nació en Leiden en 1606, era el menor
de ocho hijos. Su padre era molinero. Obtuvo grandes cantidades
de dinero, aunque este siempre encontraba en que gastarlo. Curiosamente
Rembrandt, por un tiempo, dio clases a muchos alumnos, en los momentos
de escasez económica y se aprovecha de las obras de sus alumnos
que firmaba como suyas. Por eso se habla en muchas ocasiones de
la escuela Rembrandt, más que del propio autor. Entre algunos
nombres destacan: Jan Oteen, Jacob Van Ruysdael y Ferdinand Bol.
Es en el Rijkmuseum el único lugar donde puede adquirir entradas
para la six collectie, donde encontrara obras de Rembrandt y Hals.
Puede aprovechar que esa cerca de un taller de tallado de diamantes,
el centro de Coster Diamonds,
C/ Paulus Potterstraat 2-6. Telefono: 305 5555.
Podrá observar como se tallan los diamantes sin pagar nada.

La restauración del Rijksmuseum
de Amsterdam
La pinacoteca nacional holandesa, incluirá cuatro
entradas en el arco más polémico del edificio. En
el denominado pasaje -utilizado a diario por unos 11.000 ciclistas,
y al año por cuatro millones de peatones-, se abrirán
dos puertas y dos ascensores a pie de calle. Dicha solución
sustituye al vestíbulo original propuesto en el centro por
los arquitectos españoles, Antonio Cruz y Antonio Ortiz,
rechazado por la Federación de Ciclistas y el Consistorio
local. Los cambios de diseño retrasarán hasta 2009
la reapertura de la sala.
El pulso por el pasaje oscureció durante un tiempo la mayor
reforma acometida en el Rijksmuseum desde su construcción
en el siglo XIX. Situado en el arco exterior del centro, comunica
el cinturón histórico de los canales con el barrio
del Concertgebouw. El Amsterdam antiguo con el moderno, unidos por
un paso considerado intocable por el ayuntamiento de distrito y
los representantes ciudadanos. Sorprendidos por el rechazo local
a un proyecto que ganó en el año 2001 el concurso
de reforma del centro, y que ya proponía una nueva entrada
en medio del pasaje, Cruz y Ortiz han presentando su nuevo plan.
Siguen dentro del pasaje, pero dejan intacta la calzada central
utilizada por las bicicletas. A ambos lados y en las aceras destinadas
a los peatones se abrirán dos puertas y dos ascensores. Desde
allí se podrá descender al sótano, transformado
en un amplio y luminoso vestíbulo que comunicará las
alas este y oeste del museo.
"Todo el pasaje permanecerá en su cota actual de altura.
Con el primer diseño, se reducía su superficie al
deprimir el centro para poder bajar desde allí al vestíbulo.
En el segundo, las puertas y los ascensores se instalarán,
por parejas, en la zona sur y norte de cada una de las dos aceras.
Una vez dentro, y ya en una cota inferior, se llega al vestíbulo",
señala Antonio Cruz. Para él y para su colega Antonio
Ortiz, el cambio ha supuesto una cierta pérdida de interés
arquitectónico en un proyecto muy ambicioso. "Es un
trabajo grande y difícil y la entrada no es lo único
que cuenta. Pero era muy importante, quizá lo más
llamativo del diseño original, que nunca creímos que
fuera a ser tan conflictivo". 
Si bien ambos arquitectos tenían pensada una segunda propuesta
para la entrada del Rijksmuseum por si fallaba la primera, Cruz
admite que la Federación de Ciclistas de Amsterdam y el Comité
para la Conservación del Pasaje han logrado imponerse. "La
solución actual es lo que ellos defendían. No tocar
su paso de bicicletas y separar claramente el tráfico de
los peatones". En marzo del pasado año y con la réplica
a tamaño natural de la entrada central presentada por el
museo en medio del pasaje, los portavoces de los ciclistas argumentaron
que mezclarlos con turistas y transeúntes resultaría
peligroso. Según ellos, "los grupos de visitantes, en
especial de japoneses, siempre muy numerosos, y los niños"
podrían tener problemas con el flujo constante de bicicletas.
Otro de los posibles peligros aducidos eran los despistes que originaría
la luz natural que llenará el paso, oscuro durante años,
al destaparse las paredes laterales del museo. Ortiz y Cruz apuntaron
que de los cuatro millones de peatones, dos utilizan el pasaje para
acceder al museo. De modo que desaparecerían en el subterráneo
nada más franquear el arco. Pero no hubo acuerdo. Hasta ahora,
en que las cuatro puertas están a punto de recibir la licencia
de obra.
"A pesar de este tropiezo, la reforma del Rijksmuseum sigue
teniendo un gran atractivo por el edificio mismo, y por su trascendencia
social para Amsterdam. Además, el resto del proyecto inicial
se ha mantenido, con dos nuevas construcciones en el terreno de
la sala, rodeada por un jardín", sigue Cruz. La primera,
destinada a albergar el Pabellón de Arte de Asia, existía
ya desde el origen. El Centro de Estudio surgió como una
necesidad en pleno trabajo de diseño. Servirá para
varios fines, desde unir la escuela de dibujo con el gabinete de
grabados, a la entrada de personal y objetos. "Para contrarrestar
el impacto visual, se ha reducido su altura y efectuado unos quiebros
en la estructura. Es un trabajo complejo y esperamos que pueda empezar
a construirse en un año". 
Presupuesto
Con un presupuesto total de 272 millones de euros, unos 105 de los
cuales se destina a la renovación, el museo sufraga dicho
gasto con sus propios fondos y la ayuda de patrocinadores privados
y del Estado.
Construido en 1885 por el arquitecto holandés Pierre Cuijpers,
especialista en iglesias, el Rijksmuseum mezcla el gótico
y el Renacimiento y tuvo siempre problemas de espacio y de distribución.
A medida que aumentaba la colección artística, se
añadían salas y pisos faltos de luz, sin estilo concreto
y algo laberínticos.
Hasta que pueda abrir de nuevo sus puertas en el año 2009,
el museo mantiene expuesto lo mejor de su colección en la
sala Anton Philips. Ubicada en su propio recinto, le ha permitido
mantener el interés turístico sin perder comba frente
a su vecino de enfrente, el Museo Van Gogh. 
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